
Son muchos los casos de mujeres que, en épocas pasadas, debieron hacerse pasar por hombres para acceder a la educación, al trabajo, a una vida que no se les permitía. Uno de los más impactantes es el mito de la Papisa Juana. Disfrazada de hombre, llegó a convertirse en líder de la Iglesia Católica. ¡Una mujer Papa! ¿Puedes creerlo?
Según la leyenda, Juana, nacida en el año 822, se interesó por la religión cuando era muy pequeña. Como su padre era monje, Juana pudo estudiar, lo cual estaba prohibido para las mujeres en esa época.
Al crecer, comenzó una carrera eclesiástica haciéndose pasar por hombre. Juana pasó a llamarse Juan, y consiguió empleo como copista. Eso le permitió recorrer monasterios y relacionarse con importantes figuras de la época. A donde iba, “Juan” llamaba la atención de todos.
¿Qué tenía ese joven que despertaba tanto interés? Además de sus conocimientos y su poder de oratoria, seguramente algo de su oculta feminidad se dejaba ver…
Sin embargo, Juana desconocía la fecha de parto, y la suerte no la acompañó en esa ocasión: dio a luz en medio de una procesión, revelando ante sus fieles su verdadera identidad y perdiendo la vida a causa de ello.
A los miembros de la Iglesia, para no repetir este error, se les ocurrió una idea bastante curiosa: fabricaron una silla con un agujero en el centro. El Papa electo se sentaba en ella, mientras un eclesiástico metía la mano en el agujero y comprobaba que el pontífice tuviera todo lo que tenía que tener…

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